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19 de enero de 2003, Myall Lakes, Australia
Aunque actualmente estemos en un estado de confusión, nuestra naturaleza primordial nunca ha sido manchada y lentamente despertamos este aspecto inmaculado cuando seguimos el camino de la meditación. Fundamentalmente, la base de nuestra naturaleza es la misma que la de Buda, pero mientras que él realizó su naturaleza, nosotros nos quedamos en el engaño. El camino nos provee del antídoto para esta condición , y es explicado en términos de visión, meditación y acción.
La visión es el vislumbre de nuestra naturaleza fundamental, y la meditación estabiliza la visión en nuestro ser.
La acción es aprender a integrar la visión: como un hombre mayor mirando a los niños que juegan, ya no nos quedamos atrapados en los asuntos cotidianos ni nos tomamos tan en serio nuestras historias.
Primero, usamos la práctica de shamata para trabajar hábilmente con nuestra mente conceptual y superar nuestro engaño a través de la práctica de la atención; utilizamos el conocimiento natural de la mente para llegar al fondo de nuestra mente. Tal como el agua mineral lentamente pierde sus burbujas, la mente pensante se evapora y la mente que conoce se vuelve más clara, más penetrante y estable. A medida que la mente pura emerge y llegamos al nivel de trascendencia, la práctica de vipashyana nos ofrece una revelación de nuestra esencia y todos los restos de ignorancia y engaño son quemados. Al permanecer en el estado de no-distracción de vipashyana, nos damos cuenta de la naturaleza inherente de shunyata, que lentamente nos revela lo que realmente somos: la mente innata de luz clara, la naturaleza misma de la mente .
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